domingo, 30 de enero de 2011

Se me fue el verano

Como todo lo bueno, el verano también se acaba.
Desde un tiempo a esta parte esta época del año se ha vuelto más tranquila. Las fiestas y tomateras ha ido desapareciendo, y los libros y las siestas se van robando la película de a poco.
No digo que me esté haciendo vieja, pero las cosas y las personas que me rodean han ido cambiando, y con eso, además, lo que me gusta hacer.
Estuve algo floja con la fotografía este verano, porque como dije los protagonistas fueron otros. Sin embargo esta foto me pareció bella. El día estaba lluvioso, y en un momento del atardecer salió el sol entre esas nubes grises, y fue el momento preciso para sacar mi cámara del bolso y disparar.
Esta semana comienza mi práctica de verano, la que durará alrededor de un mes. Es en un hospital grande y moderno, que se aleja de lo que es común ver en la ciudad antigua en donde está.
Damos inicio entonces a un nuevo año, lleno de metas y desafíos, que pese a no sentirme más vieja, la sensación de estar en una nueva etapa de vida, no desaparece.

lunes, 24 de enero de 2011

Niños: no lo hagan en casa

Cuando se comprometan a algo, háganlo. No sean como yo, que siempre empiezo cosas y nunca las termino. ¿Algunos ejemplos? El curso de portugués, un plan de ejercicios diarios, mi proyecto 365, aprender a tocar guitarra, algunos libros a medio leer, y podría seguir, ¿ah?, pero no quiero desperfilarme tanto.
Lo que no pueden dejar de hacer son los compromisos que tienen con terceras personas. Ustedes están dando su palabra, no pueden faltar a eso. A esto no voy a dar ejemplos, porque sería feo, pero déjenme decirles que deja bastante que desear.
Espero haberles recordado algo que aprendieron hace algún tiempo y habían olvidado por alguna extraña razón.

sábado, 22 de enero de 2011

El bebé

Y llegó el tan esperado nuevo miembro de la familia.
Ciento sesenta y dos kilómetros viajamos con el pequeño. Fue una odisea más o menos la que nos mandamos.
Todo partió cuando con mi mamá buscamos cachorros por mercado libre, sólo por mirar. Ella me pidió específicamente que buscara de raza Maltés. Entre los tantos ejemplares apareció este pequeño, originario de Valdivia. Hicimos el contacto con la dueña y lo fuimos a buscar junto a mi pololo, o novio como le dicen en otras partes.
Cuando lo vi en el terminal, me enamoré perdidamente. Ahí estaba, envuelto en una mantita de polar azul, con su collar y pañuelo rojo al cuello. Un amor hecho perro.
Recorrimos la costanera con él, pero nos era casi imposible caminar con la gente mimando al cachorro. "¡Qué lindo el perrito! ¿cómo se llama?", se repitió incansablemente. Yo estaba feliz.
Cuando ya nos teníamos que venir, lo metí en un bolso pequeño que tenía, y a causa de sus largas caminatas, se durmió inmediatamente. El bus se demoró diez minutos, y mientras tanto él dormía plácidamente. Nos subimos, y al minuto despertó muy inquieto, queriendo trepar nuestros cuerpos e imponerse en el lugar. No le duró mucho la intención, porque al encontrar el espacio que quedaba entre nuestras piernas, no dudó en mantener su tranquilo sueño anterior. En ese momento, lo cubrimos con una manta y cuando el auxiliar del bus pasó cortando los boletos, ni se percató del polizonte que permanecía oculto en el lugar.
Llegamos muy bien y fue recibido de la misma forma en mi hogar, donde todos esperamos que nos llene de alegría la vida. En realidad, no lo dudo.
Y en cuanto a lo más importante, el nombre. Le habíamos puesto Tomás, y todos fuimos felices con eso, hasta que lo presentamos en sociedad en la casa de mi abuela y nos dimos cuenta de que mi primo se llama igual.
Aún no nos ponemos de acuerdo, pero pronto saldrá del horno el nombre que este pequeño lleve para toda su vida.

jueves, 20 de enero de 2011

Caballito

Hoy, despertar no fue bueno.
Aquella persona, dueña de mi llanto, aunque no lo sabe, lo presume.

El Caballito ya no es el de ayer.
Hay más ceniza en sus hilos,
más arena y polvo donde no se debe.

Lágrimas de cobre se perdieron en la piel.
Por primera vez brillan ante otros ojos.
Ojos que no te quieren ni mirar
con mezquindad de sus saladas aguas.

¿Qué será lo no vivido?
Sólo uno lo sabe, espero, 
la fe se sienta en sus hombros.

Mi único deseo es que no te apagues, mi querido.
Tu luz se va, es cierto.
Pero tú no la soples,
déjasela al viento.


martes, 18 de enero de 2011

Agua y Miel.


Agua, agua, agua, y más agua. Ni que fuera invierno, loco.
De vez en cuando es refrescante durante el verano. Sólo de vez en cuando, no cuando estás encerrada en la cabaña de veraneo y la lluvia es interminable. Aunque eso nunca ha sido problema para mí. Tomo el quitasol y salgo a pasear, por muy ridículo que se vea.
Hoy era uno de esos días en que el agua venía de manera horizontal. Nunca vi una nube que estuviera a mi altura, pero las gotas chocaban de frente, por los lados y desde atrás. El paraguas no sirvió de nada.
Sin embargo, lo disfruté.

Hoy, también, sentí que pagué por todos mis pecados.
No sé si cuentan los pecados que se piensan... espero que no, o si no, aún estoy debiendo.
¿Quién habrá sido la primera mujer que se le ocurrió depilarse? yo aún no lo concibo.
Claro está que para los hombres esa mujer debe ser una diosa, o algo por el estilo. La más inteligente de todas, aquella que de alguna u otra forma terminó con esos vellos que brotaban desde su piel. Yo sólo pienso y digo: "¡Maldita!". No saben cuánto la odio.
La señora Depiladora (no sé su nombre) me conoció hasta el alma. Debe haber visto hasta lo que comí hoy en la mañana. Mientras esparcía suavemente la miel caliente sobre mi piel me daba instrucciones: -"Levanta tu pierna... un poco más alto... ábrela... ahora date vuelta... respira profundo y relájate, voy a tirar". En ese momento, el día soleado en un campo de flores y mariposas que yo misma dibujaba en mi mente para no pensar en lo que venía, era borrado estrepitosamente por la imagen del hombre que me pidió que me realizara tal tortura.
"¡Conch...!" alcanzó a escapar del popurrí de bellas palabras que bailaban en mi cabeza, haciendo reír a la señora Depiladora. 
Al final de todo, sólo puedo decir que gracias a aquella extraña mezcla de dolor, sudor y miel, nosotras, las mujeres deleitamos a cuantas miradas pasen por sobre nuestra piel, haciéndole honores a esa maldita que tuvo la gran idea. Y es precisamente por el primer aderezo de la mezcla que este verano, para lucir la tortura vivida, me tiro al sol incluso con el culo al aire. ¡He dicho!


lunes, 17 de enero de 2011

Fotografía experimental.

En el mes de diciembre, con unos compañeros del grupo de fotografía análoga en blanco y negro salimos a recorrer las calles en busca de escenas, encuadres, luz y motivos que dieran vida a experimentos con nuestras cámaras.
Imágenes congeladas, movimiento sugerido, sobreexposición, y otros fueron brotando a medida que la gente pasaba. En general esa es mi principal inspiración: la gente. Me gusta hacer fotografías espontáneas a las personas mientras esos ojos no miran.

Estos días ronda una idea en mi cabeza... Comprar o no una cámara Zenit 12XP. Ya poseo una Canon EOS 500, pero es prestada. Quizá el espíritu de tener una y hacerla realmente mía, le de un sentido diferente a la fotografía. Debo continuar evaluándolo.

domingo, 16 de enero de 2011

Algo más cotidiano.

Comenzó el nuevo año, y junto a él un nuevo aire.
El otro día hice algo que me dejó con gusto a poco: revelé y amplié mi primer rollo fotográfico. Era uno en blanco y negro. Fue la zorra... No puedo decir menos. Sentir como esa imagen brotaba desde los líquidos, hacía todo mágico.
Necesito hacer más. Por ahora no hay dinero, pero el puto llegará pronto.

Esto se volverá más mi estilo. Más tradicional. Nunca es malo compartir algunas ideas que salen a brindar día a día.